Seguimos usando botellas de plástico, tanto la parte de arriba como la de abajo nos puede servir.


Vamos a redondear las las esquinas de las tiras para no cortarnos ni pincharnos.
Ya sólo tenemos que doblar hacia afuera cada tira y pedir ayuda para pegarlas con celo para darle forma porque son un poco rebeldes.

Ah, una cosa, por si acaso se derretía el plástico al poner la vela, hemos pegado el metal de una vela gastada para que haga de soporte.
El otro modelo sólo consiste en juntar dos bocas de botella con los tapones quitados y uno de ellos lo guardamos para pegarlo y hacer de tope por dentro de uno de los lado, el que vayamos a apoyar, y que la vela no se nos caiga.
Este modelo es genial para las velas largas.

